sábado, 30 de abril de 2011

Reflexiones sobre la Guerra Asimétrica

En el viejo testamento, en el 1º de Samuel, capítulo 17 narra cómo los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra entre Soco y Azeca, igualmente el Rey Saúl y los hombres de Israel y Juda se juntaron y estos acamparon en el valle de Ela, disponiéndose en orden de batalla contra los filisteos. Un paladín de nombre Goliat de Gat, el cual según la escritura media seis (06) codos y un palmo (unos dos (02) metros noventa (90) centímetros, salió del campamento de los filisteos retando a voces a los escuadrones de Israel. No encontrándose nadie en el ejército del Rey Saúl, dispuesto a enfrentarse con las colosales y aparentemente invencibles fuerzas de los filisteos con sus gigantes tremebundos, producto del temor producidos por estos últimos.

Como ningún soldado estaba dispuesto a afrontar al campeón de los filisteos Goliat de Gat, el joven pastor David acepto el desafío armado únicamente con su cayado, cinco (05) piedras lisas del arroyo cercano y con honda en mano fue hacia el filisteo. David corrió presto a la línea de batalla, metió su mano en la bolsa y tomo una de las piedras, y con gran agilidad realizo el tiro de la piedra con la honda, hiriendo al filisteo quedando la piedra clavada en la frente cayendo sobre su rostro en la tierra. David corrió hasta Goliat de Gat, saco la espada del filisteo de su vaina, lo hirió con ella y le corto la cabeza. Presas del pánico, los soldados filisteos huyeron, siendo seguidos por el ejército de Israel hasta llegar al valle a las puertas de Ecrón, cayendo heridos los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.

Esta historia bíblica demuestra que la guerra asimétrica no es nada novedoso. Se cuestionó la igualdad de los combatientes; un civil (un joven pastor) se trabo en combate, y el espantoso acto de decapitar al adversario hizo cundir el pánico y permitió ganar la batalla. La guerra asimétrica favorece ciertos comportamientos, pero a diferencia de la historia de David y Goliat, el guerrero que parece ser el más débil no necesariamente gana la batalla, y mucho menos la guerra. La guerra asimétrica no es más que un concepto que escapa a las reglas del pacto internacional que comenzó a tener vigencia con la Sociedad de Naciones primeramente y las Naciones Unidas en segundo lugar. Por lo cual, es tan antigua como la práctica de la guerra misma; se trata de confrontaciones entre poderosos y débiles.

La historia nos da ejemplo de choques entre ejércitos desiguales: la derrota del general romano Publio Quintilio Varo (Cremona 46 a.C. – Bosque de Teutoburgo 9 d.C.), y sus legiones a manos de tribus germánicas dirigidas por Arminio en el Bosque de Teutoburgo el año 9 d.C.; el aniquilamiento del ejército británico en Afganistán en el paso de Khaibar en el año 1842, y en Isandnlwana a manos de los zulúes en 1879; el 7º Regimiento de Caballería del ejército estadounidense bajo el ataque de los sioux, oglalas y cheyennes en el rio Little Bighorn en 1876; la masiva actuación de los guerrilleros soviéticos contra las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, que contribuyo notablemente a la victoria de las tropas regulares; terminada la Guerra Fría se distinguen ejemplos de guerra asimétrica, como lo son los combates de los separatistas chechenos contra el ejército ruso, el de los palestinos contra el ejércitos del Estado de Israel, y porque no, el uso del terrorismo.

Las vivencias de Lawrence (1926), con respecto al conflicto entre árabes y turcos en la Primera Guerra Mundial, le permitieron describir una serie de experiencias en su obra "Siete Pilares de la Sabiduría", la cual encuentra su fundamento en el viejo testamento, en el libro de Proverbios, en su capítulo 9 que reza:

 

"La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas. Mató sus víctimas, mezcló su vino, y puso su mesa. Envió sus criadas; sobre lo más alto de la ciudad clamó. Dice a cualquier simple: Ven acá. A los faltos de cordura dice: Venid, comed mi pan, y bebed del vino que yo he mezclado. Dejad las simplezas, y vivid, y andad por el camino de la inteligencia."

 
 

Estos pilares son de utilidad en el conocimiento del conflicto asimétrico, en donde los puntos gravitantes de una guerra irregular son:

1.          Prudencia o simplemente el hacer lo correcto para lo cual la fuerza reside en la profundidad de la acción y no en el frente. Este principio marca el inicio, el tipo de confrontación en la cual el frente que se presenta a un adversario es indefinido; nunca se presenta como blanco. De lo anterior surge el axioma de que en este tipo de guerra, la planificación y conducción de las batallas en sí, es un error considerable y de consecuencias incalculables para los conductores militares en donde se hace necesario empujar al adversario a la desesperación, obligándolo a defenderse en todos los puntos, haciéndole débil al mismo tiempo en todas sus posiciones;

2.          Conocimiento de lo qué es correcto para los posibles escenarios de conflicto para la Fuerza Armada Bolivariana, fueron definidos en la lección magistral del 51º aniversario de la Escuela de Infantería del Ejército en junio de 2004, por parte del General Raúl Baduel a pesar de los incidentes acaecidos durante el 2008, son en sí un punto de partida interesante y digno de ser comentado:

2.1.       Una guerra de IV Generación, con el propósito de desestabilizar al país como paso previo a la conducción de operaciones destinadas a desorganizar y finalmente destruir el Estado-Nación.

2.2.       El golpe de Estado, la subversión y acciones de grupos separatistas, promovidos por organizaciones políticas transnacionales, llamados predadores corporativos.

2.3.       Un conflicto regional.

2.4.       Una intervención militar al estilo de la coalición que interviene en Irak, desarrollando operaciones combinadas bajo el mandato de la OEA-ONU.

El General Alberto Müller Rojas en el foro efectuado el 7 y 8 de abril de 2006 en el Complejo Cultural Simón Bolívar en Fuerte Tiuna, Caracas; desarrollo el tema sobre la Guerra de Cuarta Generación y Conflicto Asimétrico, y expuso que la guerra asimétrica supone que el más débil, el que tiene menos tecnología y fuerza tiende a ir a las tácticas de guerra predatoria, propias de las sociedades primitivas; asimismo implica una total movilización de los elementos de una sociedad, hasta incluir la utilización de las operaciones psicológicas.

Una concentración descomunal de fuerzas a consideración del General Ángel Vivas Perdomo, tras las cuales los Estados Unidos con presencia en países por intermedio de fachadas tras las cuales hay contratistas de empresas mercenarias que, intervienen en el país ocupado caracterizados por técnicas no tradicionales de hacer la guerra, donde el elemento de cohesión no es la nacionalidad; las técnicas militares clásicas tienen una limitada efectividad y se hace uso de la manipulación psicológica.

Destaca lo expuesto por el General José Luis Prieto, el cual considera que en la guerra asimétrica no deben aplicarse recetas o formulas, acotando con énfasis la existencia de acciones asimétricas, tales como:

2.4.1.    El debilitamiento del apoyo logístico del adversario a través de la captura de sus abastecimientos.

2.4.2.    La provocación de ataques inútiles.

2.4.3.    Los dispositivos fluidos para propiciar despliegues excesivos.

2.4.4.    El desgaste moral mediante pequeñas acciones continuas en tiempo y espacio, y

2.4.5.    La adaptación a las circunstancias;

3.          Discreción en el estudio de guerra asimétrica resulta de interés para las diferentes escuelas del pensamiento militar, principalmente motivado al desarrollo de los conflictos de baja intensidad, la insurgencia y lo que la super potencia militar del planeta denomina terrorismo; teoría está enfocada a considerar que es el tipo de guerra ya puesta en desarrollo a criterio de Lind (1989). La guerra asimétrica o guerra de cuarta generación, estaría firmemente basada en ideas no occidentales. En su debate, se afirma que este conflicto incluye todas aquellas formas de conflicto en donde la otra parte rechaza levantarse y luchar limpiamente pero añade que, para ser más exactos, es necesario considerar algún otro componente con mayor carácter definitorio, pudiendo ser:

3.1.       En la guerra asimétrica se rompen los marcos y las formas de hacer la guerra surgidas desde la paz de Westphalia (Guerra de los treinta años de 1618 al 1648). La guerra se realizará como antes de que el Estado se arrogase el legal monopolio de la guerra, el Estado pierde ese monopolio, y será frecuente que al menos uno de los oponentes sea no estatal. En general, los Estados se debilitan. Aparecen nuevos actores que quieren influir en la escena internacional, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales, grupos religiosos, instituciones supranacionales. Los lazos nacionales se debilitan a favor de otros en función de la etnia, la cultura, la religión. Y es que el mundo se organiza en redes interconectadas a las que se puede estar conectado sin ser controlado por ellas.

En esta cuarta generación de guerra, no se distingue lo civil de lo militar, la paz de la guerra, el conflicto se torna absolutamente no lineal, hasta el punto de no tener campos de batalla o frentes definidos, es decir, el campo de batalla será el conjunto de la sociedad del adversario. La meta es más colapsar internamente al enemigo que no destruirlo físicamente en donde diferentes tipos de entidades conducirán la guerra, entidades para los que todavía no se tiene una categorización clara y para los que tan sólo se ha sabido denominar de maneras peyorativas (terroristas, delincuentes, narcotraficantes, mafias), y de sus combinaciones aglutinantes: narcoterrorismo, guerrilla narcoterrorista, entre otras.

La cultura y organización militar tendrá que seguir evolucionando del orden al desorden. La dispersión de objetivos requiere la operatividad de pequeños grupos que realicen acciones de gran impacto. Eso hará de la situación un entorno dinámico en el que, para conseguir los objetivos del mando, se deba actuar, incluso desde los niveles inferiores, con una gran flexibilidad. Las órdenes de misión habrán de responder a esa necesidad. El éxito dependerá, se valorará en función de la efectividad de operaciones conjuntas, las líneas entre la responsabilidad y la misión quedarán muy desdibujadas.

3.2.       La dispersión de fuerzas llevará a una necesaria menor dependencia de una logística centralizada, se requerirá una alta capacidad para poder actuar y sobrevivir de manera autónoma y hasta del enemigo. Unidades pequeñas, con gran movilidad, soldados inteligentes, equipados con armas de alta tecnología, desarrollando labores de reconocimiento y golpeando objetivos clave. Los líderes habrán de saber seleccionar los objetivos (culturales, políticos, militares) y poder concentrar rápidamente desde la dispersión equipos interdisciplinarios que puedan asumir trabajos de manera muy flexible con mínima o inexistente supervisión en un contexto muy dinámico, sabiendo manejar una gran cantidad de información.

3.3.       Habrá un mayor énfasis en la maniobra. La dispersión y el valor añadido en el tiempo, requerirán de unidades pequeñas, muy maniobrables y ágiles. Grandes acumulaciones de masa de fuego o de hombres, o grandes instalaciones civiles y militares se convierten en una desventaja dado que son fáciles de convertir en objetivo.

3.4.       Se hará necesaria una correcta identificación de los centros de gravedad estratégicos del enemigo. Recuérdese que la meta es más colapsar internamente al enemigo que no destruirlo físicamente. Las acciones de guerra se llevarán a cabo de forma que afecten concurrentemente a todos los niveles de los participantes, incluyendo a su sociedad como una entidad cultural, no tan solo como una entidad física. Por tanto, los objetivos incluirán aspectos tales como el apoyo de la población a la guerra o la cultura del enemigo. De hecho, los objetivos estarán más en el sector civil que en el militar. Los términos frente-retaguardia serán reemplazados objetivo-no objetivo.

En esta "extraña" forma de hacer la guerra, las fuerzas militares tradicionales juegan un papel mucho más reducido, aunque todavía crítico, respecto a anteriores generaciones. Ahora, las iniciativas centrales a desarrollar son algunas que en anteriores generaciones se utilizaban de manera más periférica: iniciativas políticas, sociales, psicológicas, diplomáticas, económicas. Resultar demasiado efectivo en lo militar puede ser incluso contraproducente y reforzaría otros elementos de para la guerra asimétrica del adversario.

Aquello que resulte ganador a un nivel táctico y físico puede hacer que se pierda a los niveles operacionales, estratégicos, mentales y morales, que son en los que se decide el conflicto asimétrico. Tan importante como encontrar y destruir los combatientes enemigos será, por ejemplo, secar las bases de apoyo en el territorio ocupado, que les permiten reclutar miembros, planear y ejecutar sus ataques. A veces, será necesario perder para ganar. Pero sigue siendo guerra, y el objetivo sigue siendo el mismo: imponer cambios al oponente o destruirlo.

Dos de las "técnicas" de la guerra asimétricos más mencionadas serían el terrorismo y el conflicto de baja intensidad. El terrorismo, en tanto sobrepasa las fuerzas militares tradicionales y ataca de manera aparentemente no razonada a la población civil, es considerado un componente importante de este modo de guerra. Pero no es su modo exclusivo ni definitorio per se. El terrorismo y los ataques indiscriminados a población civil se han dado en las anteriores generaciones de guerra, ha habido muchos más muertos civiles que militares, y no por accidente. Pero, dada la desaparición de la distinción entre lo civil y lo militar, es de esperar muchas más actividades susceptibles de ser presentadas o entendidas como terrorismo. El terrorismo es en gran medida una cuestión de maniobra: la potencia de fuego del terrorista es limitada, pero la elección de dónde y cómo aplicarla resulta crítica. Es decir, puede haber más terrorismo en el conflicto, pero no será la única técnica utilizada, ni será la que defina esta generación de guerra.

4.          Consejo para la unidad de propósito en donde la Nueva Doctrina Militar Bolivariana considera la percepción de la guerra asimétrica para la defensa integral de la nación, profundizando la revisión y el examen dialéctico en el plano teórico con las implicaciones en una eventual aplicación, para lo cual se analiza lo expresado por el Coronel John R. Boyd (DNI), quien hace una taxonomía de los conflicto e identifica tres: la guerra de atricción, el conflicto de maniobra y el conflicto moral, siendo este último el realizado por la mayoría de los guerrilleros a lo largo de la historia de las guerras.

Este conflicto moral para Boyd (DNI), tiene como meta destruir los lazos morales que dan existencia al conjunto orgánico de la estrategia militar y sus instrumentos, para que en una guerra asimétrica todas las acciones no deben de ser de naturaleza militar, sugiriendo varias medidas que se deben tomar para lograr un alto nivel moral para el adversario en este caso, al evitarlas o desarticularlas se garantiza los objetivos claros a explotar en la asimetría:

4.1.     Socavar las motivaciones guerrilleras, destruir su cohesión al demostrar la integridad y competencia del gobierno para ser representante del pueblo ante sus necesidades, en lugar de explotarlo y empobrecerlo para favorecer una voraz élite oligárquica.

4.2.     Tomar la iniciativa para erradicar y castigar la corrupción, así como eliminar los motivos de protesta en su raíz, lo que es contrasentido porque los ejércitos imperialistas y neocoloniales tienen como objetivo de sus invasiones, apuntalar estructuras de poder oligárquico y explotador de las mayorías.

4.3.     Infiltrar los grupos guerrilleros y utilizar a la población civil para recoger información sobre la guerrilla.

4.4.     Desplegar expertos de administración, policías y equipos móviles de contraguerrilla en las zonas rojas de combate (contratistas).

4.5.     Tomar y mantener la iniciativa para la persecución continua. Utilizar las mismas tácticas de la guerrilla de exploración, infiltración, ataques sorpresivos de golpe y fuga, así como emboscadas repentinas para presionar a los grupos móviles de la guerrilla y dificultar el establecimiento de campamentos bases.

4.6.     Insistir en la captura y conversión a la causa del gobierno (en vez de acciones brutales de represalias contra la población y del método de "contar cadáveres"), como factor para socavar la influencia popular de la guerrilla.

4.7.     Darle otra imagen al gobierno central mediante la reforma política que descentralice al Estado en su gestión fiscal y social, para articular el gobierno con las esperanzas y necesidades del pueblo y de esta manera ganar su apoyo para relegitimar el Estado.

4.8.     Destruir las columnas guerrilleras y romper el control de la población a través de iniciativas políticas que muestren la legitimidad moral y vitalidad del gobierno, así como mediante las operaciones militares continuas que acentúan el movimiento sigiloso, el ritmo operativo rápido, la fluidez en la acción y la cohesión del esfuerzo general.

Posiblemente lo anterior deje el amargo sabor de una estructurada y conocida receta, puesta en práctica recientemente en la vecina Colombia por intermedio del Plan Colombia, o acciones definidas durante el golpe de Estado a Manuel Zelaya, e igualmente al realizar un recuento retrospectivo de los diferentes conflictos en la América Latina puede leerse las palabras del Coronel Boyd, en donde el conocimiento de las acciones del adversario permiten establecer las estrategias para desarticular sus intenciones en caso de conflicto asimétrico y poder establecer la verdadera cohesión en la acciones, convirtiéndose en el propósito y el fin;

5.          Ser determinado en la toma de decisiones en el conflicto asimétrico, en donde la variable psicológica afecta más allá del modelo a escoger para analizar la toma de decisiones, puesto que hay un conjunto de aspectos, conceptos, comportamientos y hasta mecanismos que influyen también de forma decisiva, pero no sólo en la toma de decisiones, sino en los momentos previos. Son los procesos de percepción que se estudian también en psicología pero que tienen más que ver con su faceta cognitiva o con la percepción visual, actúan temporalmente y de forma parcial pero no por ello dejan de tener en conjunto una importancia crucial en el proceso de decisiones.

Estas decisiones según Simón (1982), son atajos a la racionalidad, es decir, formas de pensar necesarias de utilizar por los decisores, que se abren camino a través de la complejidad y llegan a conclusiones con un esfuerzo mínimo, que se manifiestan de diversas formas. Tienen la ventaja de ser más fácilmente reconocibles, paralelamente Lamo (1990) considera la hipótesis realista tiene mayor validez, al considerar que cada una de loes Estados beligerantes guían sus relaciones por lo que suponen de anticipado del comportamiento del otro, y de justificación del propio.

Saltando la distancia y características propias del escenario de conflicto del medio oriente, las particularidades del conflicto asimétrico son las mismas en Irak, América Latina o Afganistán, presentándose la herramienta de Said (1978) la mejor ayuda en el entendimiento sociológico del conflicto; el Orientalismo estudia la importancia de la razón de distorsiones parciales, a pesar de que su importancia se relega a un segundo plano, por no ofrecer esta soluciones globales, pero su importancia en conjunto se equipara a la general (al menos en teoría), ya que ofrece respuestas a lo largo del proceso de recepción e interpretación de la información para la toma de las decisiones y, junto a la hipótesis de la disonancia cognitiva propuesta por Jervis (1976), se destaca lo siguiente:

5.1    Tendencia a reconocer lo que se espera ver y asimilar la nueva información a modelos preexistentes.

5.2     Alternar creencias o evitar información psicológicamente inconfortable.

5.2.    Búsqueda de una complementariedad cada vez mayor entre las imágenes de los otros y la propia.

5.3.     Asimilar o rechazar la información con el fin de maximizar la congruencia, normalmente para completar una visión positiva con otra negativa.

5.4.    Rechazo inmediato de la información discrepante.

5.5.    Formación de una imagen prematura en caso de presiones para llegar a una conclusión rápida.

5.6.    Una imagen que influya en la autoimagen positiva es mas difícil que desaparezca.

5.7.    Mayor atención a lo cercano, a lo familiar que a los peligros evitados o los cambios pacíficos.

5.8.    Cuanto mayor ha sido el esfuerzo por tomar una decisión, mas cuesta cambiarla.

5.9.     Interpretación según la preocupación del momento.

Estas son algunos de las distorsiones que estudia la teoría de la disonancia cognitiva, que pueden ser muy útiles de reconocer a la hora de analizar la influencia de las imágenes sobre el proceso de decisiones, pero también es necesario tener en cuenta sus limitaciones:

5.10.    La política del Estado es influida por otros factores distintos a la percepción del medio: riesgos, objetivos, etc.

5.11.    Los actores tienen códigos operacionales o creencias sobre el comportamiento de los demás.

5.12.     En ocasiones, los actores no prestan mucha atención a las imágenes que tienen de otros Estados.

5.13.    El estado puede actuar poco o mucho para mostrar una imagen determinada.

5.14.     Hay imágenes permanentes o semi-permanentes.

5.15.     Las imágenes influidas por la historia van más allá del control de los decisores.

5.16.     Los aspectos menores son a veces más fáciles de cambiar que los básicos.

La influencia de las percepciones en el proceso de toma de decisiones es generalizada. Aun cuando este proceso se refiera a los Estados y sus relaciones con otros Estados, es obvio que no son entidades abstractas, sino que están compuestos de seres humanos susceptibles de las influencias de las imágenes y de las percepciones. El antiguo secretario de Estado de los Estados Unidos  Henry Kissinger, aseguraba también que la política internacional es, ante todo, el resultado del entrelazamiento de individuos y experiencias nacionales donde juega un papel esencial la percepción que del otro se tiene (Kissinger, 1985).

No obstante, hay una gran diferencia en cómo considerar esas carencias. El problema principal es la inexistencia de conexiones directas entre las imágenes y las interpretaciones que conllevan y las decisiones estatales. Esta imposibilidad de medir con exactitud y el factor emocional implícito ha llevado a las escuelas clásicas o neoclásicas a desdeñar el papel de las imágenes y de su influencia en la política exterior.

La Teoría de la Decisión Racional, por ejemplo, el modelo más aceptado en la actualidad, tiende a percibir los errores de los decisores (el conocimiento incierto, la información ambigua, entre otras) como accidentes fortuitos, es decir, no cuantificables y difícilmente analizables; pero en el caso de los conflictos regulares, tanto la teoría de la disuasión como la de la espiral, las dos principales durante el período de la Guerra Fría, han colocado la cuestión de las percepciones en un papel central, pero siguen considerando la toma de decisiones como un proceso racional.

5.17.     La teoría de la disuasión percibe un mundo muy interconectado y dice que grandes peligros se levantan si un agresor cree que el las potencias del status quo son débiles en capacidad o en resolución. Para evitarlo, el Estado debe mostrar la habilidad y el deseo de llevar a cabo la guerra, como bien lo señala Butow (1961), cuando el primer ministro japonés Tôjô Hideki, en septiembre de 1941, buscaba que Estados Unidos accediera a sus demandas mientras le acusaba de que su propósito real era la dominación del Asia Oriental, la Teoría de la Disuasión explica que única posición factible de Estados Unidos era la firmeza. Ceder en una cuestión sería alentar el resto de demandas, sin tope máximo para las concesiones requeridas de Japón.

5.18.      La teoría del modelo de la espiral por su lado, asegura que cada Estado está protegido simplemente por su propia fortaleza, mientras que los estadistas se dan cuenta que, incluso si otros no posean designios agresivos, no hay nada que garantice que luego no los vayan a tener. Ello significaría una preocupación hasta por la más inverosímil de las amenazas y a que, en casos extremos, los Estados que buscan seguridad pueden pensar que la mejor ruta, si no la única, para conseguir su objetivo es atacar y expandirse.

Ambas teorías están profundamente preocupadas por el peligro del malentendido y, en consecuencia, por la importancia de que los Estados pongan bien claras sus intenciones. El modelo de la espiral, además, ofrece una atención preferente a los factores psicológicos y de hecho los considera cruciales para explicar la carrera de armamentos. Pero apenas estudian la distorsión de las percepciones, tanto de forma consciente como inconsciente y el propio Kissinger (1985), aun reconociendo ese papel crucial de la percepción, asegura que ese entrelazamiento de individuos y de experiencias nacionales repercute en un resultado en buena medida imprevisible.

Ese menosprecio hacia las imágenes, hacia el significado de su distorsión y hacia los factores psicológicos es la respuesta más fácil. No necesariamente la más conveniente, puesto que una serie de preguntas sobre las diferencias entre realidad e imagen siguen sin encontrar una respuesta clara al estudiar cómo se produce la toma de decisiones:

¿Cuáles son las causas y las consecuencias de las percepciones erróneas?

¿Qué clase de errores perceptivos ocurren comúnmente en la toma de decisiones?

¿Cómo son formadas y alteradas las creencias sobre las políticas de otros actores?

¿Perciben correctamente los decisores?

Ante las dificultades que conlleva estudiar ese papel de las imágenes, especialmente las de las élites en las Relaciones Internacionales, es necesario conceder una mayor atención. Las etapas han de ser profundizar en las imágenes de aquellas elites que toman las decisiones políticas, que son el resultado, primero, de una serie de estímulos y, después, filtradas a través de las procesos individuales antes de la decisión final;

6.     Entendimiento en el conocimiento aplicado de la guerra irregular no encaja en el concepto de guerra enunciado por Clausewitz (1999), ni en la noción tradicional del Derecho Internacional Humanitario. La desigualdad entre las partes beligerantes no deja de acrecentarse y el principio de la igualdad de las armas deja de ser aplicable. Sus objetivos son dispares y emplean medios y métodos disimiles para lograr sus objetivos.

Los conflictos armados internacionales clásicos entre Estados que poseen fuerzas aproximadamente iguales se están transformando en la excepción, por otro lado las guerras internas se combaten mayormente, entre adversarios que son desiguales desde muchos puntos de vista. En una guerra asimétrica, la parte más débil en el plano militar puede verse tentada a emplear métodos ilícitos para vencer la fuerza del adversario y explotar sus debilidades;

7.     Poder, la habilidad o velocidad para hacer las cosas en donde ser más débil que el enemigo, salvo en un punto, el cual se refleja en principio de guerra como la rapidez, la movilidad, la iniciativa individual, la sorpresa, el avance seguido de un retroceso inmediato, el ataque lanzado y, luego, interrumpido para después ser reproducido en otra parte, que es donde se aplica la sentencia de la extensión y no la fuerza aplicada al oponente. Es así como se logra la autonomía de desplazamiento y se mantiene la incertidumbre en todo el teatro de guerra.


 

Por: Ludwing Echarry Gutiérrez

Magister Scientiarum en

Seguridad y Defensa de la Nación


 

Referencias

 
 

Butow, R. (1961). Tojo and the Coming of the War. Princeton University Press. Princeton.


 

Clausewitz, C. (1999). De la guerraMadrid. Ministerio de Defensa de España.

Defense and the National Interest. (DNI) [Documento en línea]. Disponible: http://www.d-n-i-.net/patterns.html. [Consulta: 2010 Marzo 23].


 

Giap, V. (2004). Guerra del pueblo, ejército del puebloHanoi. Editorial The Gioi.


 

Jervis, R. (1976). Perception and Misperception in International Politics. Princeton University Press. Princeton.


 

Kissinger, H. (1985), La diplomacia. Editorial Fondo Cultura. Mexico.


 

Lamo, E. (1990), La sociedad reflexiva: sujeto y objeto del conocimiento sociológico. Colección de Monografías Profesionales. Plaza Editores. Madrid.


 

Lawrence, T. (1926). Seven Pillars of Wisdom. Penguin Books, Hammondsworth.


 

Lind, W y otros. (1989). "The Changing Face of War: Into the Fourth Generation". en Revista Marine Corps Gazette y de Military Review. October, págs 22-27. Quantico.


 

Said, E (1978). Orientalismo. Editorial Debate. Barcelona.


 

Simón, H. (1982). El comportamiento administrativo: estudio de los procesos de adopción de decisiones en la organización administrativa. Editorial Aguilar. Buenos Aires.


 

Tse-tung, M. (1976). La situación actual y nuestra tareaObras Escogidas de Mao Tse-tung.Ediciones en lenguas extranjeras. Tomo IV, págs. 159-180. Pekin.

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